Eva Parra Lagos 

07/08/1940 – 25/09/2023

Madre, cada vez que pronunciamos tu nombre hoy, nos invade la tristeza por no tenerte con nosotros, pero a la vez, nos llenamos de orgullo por haberte tenido como nuestra mamá, como nuestra abuela y para quienes te conocieron, tenerte como amiga.
Como no recordar aquellas caminatas al campo donde tu nos conversabas y aprovechabas a darnos consejos, consejos que hoy nos tienen hechas personas de buena fe.
Hoy para nosotros es alegría recordar tus imitaciones, o cuando nos decías Lenchito, Kokito, Lorito, Nichito, Tunita, Conejito, Evita o Yerkita, palabras que quedarán guardadas por siempre en nuestros corazones.
Madre, Dios quiso llevarte porque ya habías cumplido tu misión en esta vida terrenal, con una fe inquebrantable para que tus hijos fuesen personas de bien y que hoy intentamos llevar como tu nos enseñaste.
Madre, gracias por todo lo que tu fuiste y eres para cada uno de nosotros, quienes te recordamos y te llevamos en nuestros corazones, deseamos un día en volver a reencontrarnos y recibir ese abrazo tuyo que tanto se echa de menos.